jueves, 31 de marzo de 2011

Noticia de Actualidad - el debate sobre la laicidad en Francia


 Vínculo del artículo Frances sobre mi tema: (http://www.lefigaro.fr/actualite-france/2011/03/24/01016-20110324ARTFIG00807-claude-gueant-prepare-un-code-de-la-laicite.php)
 Mi texto sobre este artículo:
En Francia, hoy en día, existe un gran debate sobre la laicidad, el ministro de Interior pide la prohibición de todos los señas religiosos en los hospitales, como el velo por ejemplo, afín de promover la laicidad y la igualdad hombre-mujer. Este ministro quiero esto a causa de una parte de los maridos que nos aceptan que su mujer sea curado por un hombre. El artículo nos cuenta que las presiones religiosas son muy recurrentes.
Por un lado, pienso que tener un Estado o una Nación laica es muy importante hoy en día porque la religión representa uno de los primeros factores para dar la guerra. Somos seres humanos et merecemos pretender a los mismos medios para ser curado. La idea que una mujer puede no ser curada, porque su marido ha decidido que no corresponde a su religión, me contraria. Estoy francesa y he siempre tenido la costumbre de tener una cualquier libertad (pensar y actuar). Por eso, estoy de acuerdo por el principio de la laicidad.
Por otro lado, todo el mundo es diferente y la gente debe ser tolerante y respetar a las creencias de los otros. Entonces, hay que reconocer que una persona puede creer y practicar la religión que quiere. Antes de todo, Francia es considerado come un país libre. Además, existe y ha siempre existido en Francia muchas religiones. El catolicismo es la primera religión pero los protestantes, los musulmanes, los judíos por ejemplo son religiones muy importantes también en Francia.
Finalmente, en mi opinión, no estoy en contra de los señas religiosos porque estoy a favor de que todo el mundo tenga la posibilidad de vivir como lo siente. Sin embargo, como debemos vivir entre nosotros, que somos totalmente diferentes, quizás es una buena solución de practicar su religión en su vida privada y no en la vida publica para el bienestar de toda la población. 

 Vídeo sobre el concepto de laicidad, un concepto muy Frances:

 Artículo sobre la laicidad: 
(http://www.ambafrance-co.org/spip.php?article354) 

Un reto para el laicismo Retour à la table des matières

           Liberalización institucional y bricolaje individualista de creencias, por un lado, refuerzo de las identidades comunitarias por el otro: la modernidad religiosa se inscribe específicamente en esta tensión que no toma en consideración los principios fundamentales sobre los que se apoya el modelo francés del laicismo. El laicismo "histórico", construido para contener las posibles intrusiones de la Iglesia romana en la esfera pública, se basa en tres pilares: en primer lugar, la afirmación del carácter privado de las creencias; en segundo lugar, la protección pública del ejercicio pacífico del culto; y finalmente la responsabilidad por parte de las autoridades religiosas de la regulación interna de la vida de las comunidades. Este sistema ratificado por la ley de 1905 se encuentra actualmente conmocionado.
           Por un lado, los individuos reivindican cada vez con mayor intensidad (tanto en el sector religioso como en el resto de sectores) su reconocimiento público dentro de la especificidad de sus identidades individuales y comunitarias. Por otro lado, la liberalización institucional de lo religioso priva al Estado del apoyo cooperativo de las autoridades religiosas reconocidas como tales por los fieles. Existen dos puntos extremadamente clarificadores de las dificultades de adaptación de las políticas públicas religiosas a este nuevo contexto:

- el primero es el de la "lucha contra las sectas" gobernado, hasta ahora, por el proyecto de erradicar todas las formas desconocidas y supuestamente amenazadoras para la religiosidad que se detecten fuera del marco confesional acreditado por la historia. Es poco probable que esta política defensiva pueda detener, más allá de la represión normal de los delitos y crímenes del derecho común, la proliferación (internacionalizada) de nuevos grupos religiosos y movimientos espirituales favorecida por la desmonopolización de las grandes instituciones del credo ;

- El segundo (y el más importante) es el del Islam convertido en segunda religión en Francia. Esta presencia del Islam no es una nueva realidad en sí misma: no es necesario recordar la importancia del islamismo en la Francia colonial, ni el antiguo asentamiento de poblaciones inmigrantes provenientes de países islámicos en territorio metropolitano. Pero la situación ha sufrido una profunda transformación durante los últimos treinta años, paralelamente al cambio sufrido por las condiciones de los inmigrantes provenientes del Maghreb para trabajar en Francia.

             La sedentarización definitiva de las familias en el país de acogida y la llegada de la edad adulta de las generaciones musulmanas nacidas en Francia (y actualmente poseedoras de la nacionalidad francesa) contribuyen al establecimiento duradero de un Islam de diáspora, para el cual la perspectiva de un retorno al país de origen ha perdido toda su plausibilidad. La multiplicación de los lugares de culto, la reivindicación de la creación de espacios musulmanes en los cementerios y la afirmación del derecho de las jóvenes a llevar el fular en la escuela (cuyo impacto polémico es bien conocido), constituyen las manifestaciones más evidentes de una solicitud de reconocimiento público del lugar del Islam que acompaña a esta estabilización definitiva de la población musulmana. Esta reivindicación, que se afirma con una fuerza tan grande como la integración económica, social y cultural, resulta más difícil de obtener para los interesados, y en especial para los jóvenes. Para éstos, que son los más vulnerables a las amenazas de exclusión, la religión tiende a convertirse, como demuestra una serie de recientes encuestas, en el lugar de conquista de su dignidad y de la construcción de su individualidad. Los más jóvenes reivindican la posibilidad de vivir pública y colectivamente un Islam del que se apropian considerándolo una dimensión fundamental de su identidad cultural y social, la única que pueden reivindicar específicamente frente a los "franceses de pura cepa". Viven su religión, cuya herencia rara vez reciben de sus padres, en el seno de una vasta constelación de asociaciones, cuya proliferación subraya la débil estructuración el Islam francés y su dispersión en múltiples corrientes.



              Esta situación plantea directamente el problema de la institucionalización del Islam y su integración en el interior del entorno religioso francés. Dado que no se dispone, constitutivamente, de una autoridad central reguladora (como la Conferencia episcopal o el Consistorio judío), el Islam no se presta fácilmente al esfuerzo de confesionalización perseguido por todos los gobiernos (tanto de derechas como de izquierdas), que desde hace veinte años desean conseguir una organización del Islam francés. El acuerdo logrado en julio de 2001 sobre la constitución de un Consejo francés del culto musulmán marca probablemente un punto de inflexión. Sin embargo, el problema no termina ahí.

             Dado que el Islam constituye un conjunto de identidades colectivas fuertes, éste no toma en consideración la lógica de la privatización de las creencias religiosas que requiere el sistema confesional, un sistema en cuyo seno, además, no se beneficia en gran medida del acceso al ejercicio libre y digno del culto en los espacios dispuestos a este efecto. El apoyo público a la construcción de mezquitas que permitan este ejercicio en condiciones normales se enfrenta aún a fuerzas de resistencia locales. A menudo se plantea la cuestión de saber si el Islam es capaz de adaptarse por sí mismo a la modernidad democrática. Esta cuestión no se encuentra bien planteada si olvidamos que toda religión se construye y evoluciona con la población en la que se encarna, en este caso, la población musulmana francesa que reivindica precisamente su plena integración en la sociedad francesa.

             Más allá del problema propio del Islam, la cuestión principal es, en realidad, la del laicismo en sí mismo y de su capacidad para adaptar sus valores, sus prácticas y sus dispositivos jurídicos a la escena religiosa pluralizada con la que debe, en adelante, formar un todo

        


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